Baptism of the Lord C LA, January 12th – 13th , 2013

posted Jan 10, 2013, 4:17 PM by German Sanchez

Baptism of the Lord

Time C

Los Angeles, January 12th – 13th , 2013

1st Reading: of the Book of the Prophet Isaiah 40,1-5,9-11

Psalm: Psalm 104,1b-2.3-4.24-25.27-28.29-30

2º Reading: letter of Saint Paul to Titus 2,11-14;3,4-7

Gospel: Saint Luke 3,15-16. 21-22

This Sunday we celebrate the baptism of the Lord. Let’s take this opportunity to reflect on our own baptism.

In the second reading, St. Paul writes to Titus: “God saved us through the bath of rebirth and renewal by the Holy Spirit”.

Baptism gives us a new life, a life animated by the Holy Spirit.

We are new creatures. The day of our baptism, with our consent, we were chosen by God.

Through baptism we were anointed, consecrated, chosen to be part of “a people eager to do what is good”, as St. Paul says in the second reading.

Unfortunately, some baptized people don’t even realize that on their baptism they were given the Spirit of God to become part of a family, to be animated by God’s Spirit, and to live as children of God, the children of light.

On the day of our baptism, heaven was opened, the Spirit of God descended upon each of us and a voice from heaven said, “You are my beloved son (daughter); with you I am well pleased”.

Today we must recognize the treasure that we have in our lives. We are children of God; He is our shepherd, our light, our guide and our defender. All the days of our lives, we carry within us the Spirit of God, the light, and the strength of God.

We should feel proud and, at the same time, responsible.

Proud to belong to God's family. Proud to have God who takes us in his heart.

We also should feel responsible about our own lives and the lives of all men and women around us.

Baptism made us truly reborn. Therefore, people living around us should be able to discover, in our words and actions, the presence of the Spirit of God that animates us.

Each one is invited today to live his or her baptism. Each one is invited to be reborn, to feel like a child of God, and to be animated by the light and the strength of the Holy Spirit within us.

Baptized, let’s be the children of God so the world can discover within us the light of the Gospel and the Peace of Christ.

Amen.

 

Fr. Germán

Bautizo del Señor

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 13 de enero del 2013

1ª lectura: del libro de Isaías 40,1-5.9-11

Salmo : 103(104) 1b-2.3-4.24-25.27-28.29-30

2ª lectura: carta de San Pablo a Tito: 2,11-14; 3,4-7

Evangelio: de San Lucas 3,15-16.21-22

Este domingo celebramos el bautismo del Señor. Aprovechemos de esta ocasión para reflexionar sobre nuestro propio bautismo.

En la segunda lectura, San Pablo le escribe a Tito: “por el baño del bautismo Dios nos hizo renacer y nos renueva con el Espíritu Santo”.

El bautismo nos da una nueva vida, una vida animada por el Espíritu Santo.

Nosotros somos criaturas nuevas, escogidas por Dios con nuestro consentimiento, el día de nuestro bautismo.

Por el bautismo hemos sido ungidos, consagrados, elegidos para formar parte, como nos dice San Pablo en la segunda lectura: de un pueblo celoso de buenas obras. .

Desafortunadamente, hay bautizados que no saben que recibieron el Espíritu de Dios, el día del bautismo para formar parte de una familia.  Para dejarse guiar   por el Espíritu de Dios.  Para vivir como hijos de Dios, hijos de la luz.

El día de nuestro bautismo, el cielo se abrió, el Espíritu de Dios descendió sobre cada uno de nosotros y una voz del cielo dijo: “Tú eres mi hijo(a) predilecto; en ti me complazco”.

Hoy debemos tomar consciencia del tesoro que llevamos en nuestra existencia. Somos hijos de Dios, Él es nuestro pastor, nuestra luz, nuestro guía y nuestro defensor. Llevamos   en nosotros el Espíritu de Dios.   La luz y la fuerza de Dios nos acompañan todos los días de nuestra vida.

Debemos sentirnos orgullosos, pero   al mismo tiempo responsables.

Orgullosos de pertenecer a la familia de Dios,  de tener un Dios que nos lleva en su corazón.

Al mismo tiempo debemos sentirnos responsables de nuestra vida y de la vida de todos los hombres y mujeres que nos rodean.

El bautismo nos hizo renacer, entonces las personas que viven a nuestro alrededor deben descubrir, en nuestras palabras y en nuestra vida diaria,  la presencia del Espíritu de Dios que nos guía.

Cada uno está invitado hoy a vivir su bautismo. Cada uno está invitado hoy a renacer para sentirse hijo(a) de Dios y para crecer en  la luz y la fuerza del Espíritu Santo que nos habita.

Bautizados, seamos hijos(as) de Dios para que el mundo descubra en nosotros la luz del Evangelio y la Paz de Cristo.

Amén

P. Germán
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