Baptism of the Lord C LA, January 9th – 10th , 2016

posted Jan 6, 2016, 5:01 PM by German Sanchez

Baptism of the Lord

Time C

Los Angeles, January 9th – 10th , 2016

1st Reading: of the Book of the Prophet Isaiah 40,1-5,9-11

Psalm: Psalm 104,1b-2.3-4.24-25.27-28.29-30

2º Reading: letter of Saint Paul to Titus 2,11-14;3,4-7

Gospel: Saint Luke 3,15-16. 21-22

This Sunday we celebrate the Baptism of Christ and the liturgy reminds us that “we have received the Spirit of God (Luke 3:16) so we can proclaim, with a loud voice and without fear (Is 40:9), that Christ has come into the world for the salvation of all men and women of goodwill (Ti 2:11) and to make us (the baptized) a people eager to do what is good (Ti 2:14).

“We have received the Spirit of God” (Luke 3:16). By baptism, we receive the Spirit of God and we accept the dignity of being beloved children of God, with whom He is well pleased.

We, the baptized are God’s representatives on Earth. By our words and by our actions, God is present in our world. Our way of life reveals to society the face of God and his love and compassion for our humanity.

By baptism we are sent into the world to proclaim with a loud voice, without fear, (Is 40:9) that Christ has come into the world for the salvation of all men and women of goodwill (Ti 2:11). The prophet Isaiah invites us to proclaim, not fearfully but joyfully, that God’s Salvation is for all men and women of goodwill. Pope Francis never ceases to remind us that we have the mission to go outward toward the peripheries to look for those who feel excluded, or whom we have marginalized, to tell them that the Church is the Body of Christ in which there is a place for all and especially for sinners, the poor, those who are suffering, and those who feel excluded.

In this year of Mercy, we need to remember that by baptism God chooses us in order to make us eager to do what is good (Ti 2:14). Let us use this year to become a people zealous for good deeds. Acts of mercy are abundant. We can carry them out as individuals or as groups. The Pope wishes that the whole world will discover that Christians are a people zealous for good deeds. Let us help society discover that the happiness of our humanity is not found in individualism, pride, and isolation; but on the contrary, it is found in solidarity, fraternity, respect for others, and in the commitment of all people to justice and peace.

Baptism is not a title, insurance against illness or sadness, a diploma or some kind of prize, but a lifelong commitment. We need to proclaim to the world the way that Christ has shown us so that we can become what it is: the beloved children of God.   

All the baptized, without exception, are invited in this year of Mercy to joyfully proclaim the presence of God among us and to carry out with love and passion the acts of mercy that will make us a people zealous for good deeds.  Amen.

Fr. Germán

Bautizo del Señor

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 10 de enero del 2016

1ª lectura: del libro de Isaías 40,1-5.9-11

Salmo : 103(104) 1b-2.3-4.24-25.27-28.29-30

2ª lectura: carta de San Pablo a Tito: 2,11-14; 3,4-7

Evangelio: de San Lucas 3,15-16.21-22

En este domingo en el cual celebramos el Bautismo de Cristo, la liturgia nos recuerda que “recibimos el Espíritu de Dios (Lc 3,16) para anunciar en voz alta, sin temor, (Is 40,9) que Cristo vino al mundo para salvar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad (Ti 2,11) y para hacer de nosotros (los bautizados) un pueblo que busque intensamente, hacer el bien (Ti 2,14).

“Recibimos el Espíritu de Dios (Lc 3,16). Por medio del bautismo recibimos el Espíritu de Dios y aceptamos el orgullo de ser hijos(as), amados de Dios, en los cuales Él se complace.

Los bautizados son los representantes de Dios en la tierra. Por medio de nuestras palabras y actos, Dios está presente en nuestro mundo. Nuestra manera de vivir revela a la sociedad, la imagen de Dios, su amor y misericordia por la humanidad.

Por medio del bautismo somos enviados a anunciar en voz alta, sin temor, (Is 40,9) que Cristo vino al mundo para salvar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad (Ti 2,11). El profeta Isaías nos invita a anunciar, sin miedo y con alegría que la Salvación de Dios, es para todos los hombres y mujeres de buena voluntad. El Papa Francisco no se cansa de recordarnos, que tenemos la misión de ir a la periferia, para buscar a aquellos que se sienten excluidos, o a quienes hemos marginalizado, para decirles que el Evangelio es la Buena Nueva para todos. Que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo en el cual hay un lugar para todos; y sobre todo para los pecadores, los pobres, aquellos que sufren y que se sienten excluidos.

En este año de la Misericordia debemos recordar que por medio del bautismo, Dios nos escogió para hacer de nosotros (los bautizados) un pueblo que busque intensamente hacer el bien (Ti 2,14). Aprovechemos de este año para transformarnos en un pueblo que busca intensamente hacer el bien. Las obras de misericordia son múltiples. Podemos realizarlas de manera individual o en grupo. El Papa desea que el mundo entero, descubra que los cristianos formamos un pueblo que busca intensamente hacer el bien. Ayudemos a la sociedad a descubrir que la felicidad de nuestra humanidad, no se encuentra en el individualismo, en el egoísmo o en el aislamiento, sino por el contrario en la solidaridad, en la fraternidad, en el respeto del otro y en el compromiso de todos por la justicia y por la paz.

El bautismo no es un título, un seguro contra la enfermedad o contra la mala suerte, tampoco un diploma o un premio, sino un compromiso de vida. Debemos anunciar al mundo, el camino que Cristo nos mostró, para que la humanidad se transforme en lo que es: hijos e hijas queridos de Dios.

Todos los bautizados, sin excepción, están invitados en este Año de la Misericordia, anunciar con alegría, la presencia de Dios en medio de nosotros. A realizar con amor y pasión las obras de misericordia, que harán de nosotros un pueblo que busca intensamente hacer el bien.

Amén

P. Germán
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