Epiphany of the Lord B Los Angeles, January 7th– 8th, 2012

posted Jan 4, 2012, 10:34 AM by German Sanchez   [ updated Jan 5, 2012, 9:52 AM ]

Epiphany of the Lord

Time B

Los Angeles, January 7th– 8th, 2012

1st Reading: of the Book of the Prophet Isaiah 60,1-6

Psalm: Psalm 71(72)1-2.7-8.10-11.12-13

2º Reading: letter of Saint Paul to the Ephesians 3,2-3a.5-6

Gospel: Saint Matthew 2,1-12

Today we celebrate the Epiphany and tomorrow we will celebrate the baptism of the Lord.

This year we commemorate the 50th anniversary of the opening of Vatican II Council. On October 11, 1962 Pope John XXIII opened the 21st ecumenical council of the Catholic Church, known as Vatican II.

One of the treasures offered by this Council is an appreciation and also an invitation to rediscover the importance of the sacraments, especially baptism.

In one of the four dogmatic constitutions called “Lumen Gentium” (The light of Nations), the Council says: “The baptized… are consecrated as a spiritual house and a holy priesthood… (1Pt 2:4-10) Therefore all the disciples of Christ, persevering in prayer and praising God (Act 2:42-47) should present themselves as a living sacrifice, holy and pleasing to God. (Rom 12:1). Everywhere on earth they must bear witness to Christ and give an answer to those who seek an account of that hope of eternal life which is in them (1Pt 3:15).” LG II,10

The Council reminds us that through baptism we have been consecrated to hold within us the Holy Spirit and to be God’s dwelling place for humanity.

The Magi were able to find the infant Jesus in Bethlehem because they followed the guiding star. If we want to find Christ today, we need to follow the Holy Spirit whom we received on the day of our baptism and who is in charge of leading, guiding, enlightening, and defending us.

Christ is the light of all nations and the mission the Church entrusts to Christians on the day of baptism is precisely to allow ourselves to be enlightened by Christ and to become, ourselves, the light of the world. Mt. 5.14

The Three Kings used their science (astrology) to find the Messiah. Science and faith are not in opposition but they need to complement each other. Through the teachings of Vatican II, among others, the Church helps us grow in   our understanding of the meaning of all the elements that compose our faith especially the sacraments.

After the Council, the Church proposed a preparation for all those who request a sacrament. There are still people who request a sacrament without understanding the value of this gift that God provides to help us live in light and peace. As priests, we are very glad to celebrate a sacrament with people who know what they are doing and who appreciate the value and the beauty of this intervention, this manifestation, of the Epiphany of God in life.

Let’s appreciate today how fortunate we are to have the Holy Spirit in our lives. Let’s commit to listen to Him so that the Epiphany, the manifestation of God, can happen in us for the good of all humankind.

Happy New Year to all of you and let’s use this 2012 to better understand the richness and beauty of our faith.

Amen.

Fr. Germán

 

Fr. Germán

Epifanía del Señor

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 8 de enero del 2012

1ª lectura: del libro de Isaías 60,1-6

Salmo : 71(72) 1-2.7-8.10-11.12-13

2ª lectura: carta de San Pablo a los Efesios 3,2-3a.5-6

Evangelio: de San Mateo 2,1-12

Hoy celebramos la Epifanía y mañana el Bautismo del Señor.

En este año conmemoramos el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II.  El 11 de octubre de 1962 el  Papa Juan XXIII abrió el 21º Concilio Ecuménico de la Iglesia Católica, conocido con el nombre de Vaticano II.

Una de las múltiples riquezas que  el Concilio nos ofrece es la valoración y la invitación a redescubrir la importancia de los sacramentos y en particular, el sacramento del  Bautismo.

En una de sus cuatro constituciones dogmáticas llamada “Lumen Gentium” (Luz de todos los pueblos), el Concilio declara: “Los bautizados…son consagrados… como casa espiritual y sacerdocio santo… (cf. 1 P 2,4-10). Por ello todos los discípulos de Cristo, perseverando en la oración y alabando juntos a Dios (cf. Hechos 2,42-47), ofrézcanse a sí mismos como hostia viva, santa y grata a Dios (cf. Rm 12,1) y den testimonio por doquiera de Cristo, y a quienes lo pidan, den también razón de la esperanza de la vida eterna que hay en ellos (cf. 1 P 3,15).” LG II,10.

 En esta declaración, el Concilio nos recuerda que por medio del bautismo hemos sido consagrados para llevar en nosotros  el Espíritu Santo y para ser la habitación de Dios en medio de la humanidad.

Ahora bien, los Reyes  Magos descubrieron al niño Jesús en Belén  porque siguieron la estrella que los guiaba. Entonces, si  queremos encontrar a Cristo hoy, debemos seguir al Espíritu Santo que recibimos el día de nuestro bautismo y que se encarga de conducirnos, guiarnos, iluminarnos y defendernos.

Cristo es la luz de todos los pueblos y la misión que la Iglesia  confía a los cristianos el día de su bautismo, es precisamente que se dejen guiar por Cristo para ser  la luz del mundo. Mt 5,14

Los Reyes  Magos utilizaron  la ciencia (Astrología) para descubrir al Mesías. La ciencia y la fe no están en oposición, al contrario, se deben complementar. Por medio de las enseñanzas del Concilio Vaticano II,    la Iglesia nos ayuda, entre otros,  a crecer en la comprensión del significado de todos los elementos que componen  nuestra fe, como son   los sacramentos.

Tomando como base el Concilio Vaticano II,  la Iglesia empieza  a proponer una formación parar todos los que solicitan un sacramento. Aún hay personas  que solicitan un sacramento sin darse cuenta del valor de este regalo que Dios nos ofrece para ayudarnos  a vivir en la luz y en la paz. Es muy agradable, para nosotros los sacerdotes, celebrar un sacramento con personas que saben sobre la importancia de lo que ello representa, que saben y   aprecian el valor y la belleza de esta intervención, de esta manifestación, de esta Epifanía de Dios en su vida.

Así que  tomemos consciencia hoy de lo afortunados que somos,  al llevar en nuestra vida el Espíritu de Dios y comprometámonos a escucharlo para que la Epifanía, la manifestación del Señor se realice en nosotros para el bien de toda la humanidad.

Feliz 2012  a todos y a todas,   que en  este año, Dios nos ilumine para   conocer mejor la riqueza y la belleza de nuestra fe.

Amén

P. Germán
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