4th Sunday of Easter B World day of prayer for vocations LA, April 28th–29th 2012

posted Apr 26, 2012, 4:47 PM by German Sanchez   [ updated Apr 26, 2012, 4:49 PM ]

4th Sunday of Easter

Year B

World day of prayer for vocations

Los Angeles, April 28th  – 29th  2012

1st Reading: Acts of the Apostles 4:8-12

Psalm : 117(118),1.8-9.21-23.26.28-29

2º Reading: 1st letter of St John 3,1-2

Gospel: Saint Luke 24,35-48

The Church invites us today to pray for vocations.

In a homily of 7 to 8 minutes it’s difficult to speak about all of the vocations and missions that the baptized are called to live.

Throughout this year I have spoken about the vocations and missions lived by lay people.

We have often talked about the vocation and mission of the baptized in our society and in the world. We have learned about the responsibility of everyone to live their baptism in the workplace, at home, in the neighborhood, that is, in everyday life.

Today I’d like to speak about the priestly, religious and missionary vocation.

The world, the Church and our Christian communities need priests, religious men, and religious women who can live in the image of Christ, the shepherd, the good shepherd.

The readings of this Sunday help us understand the vocation and the mission of all Christians and, particularly, that of consecrated people, the priests, the religious men, and religious women.

To make this short, I'll take an idea from each of the readings.

The Acts of the Apostles and the Psalm remind us that we need to announce and proclaim Christ as the only savior of humankind. Very much like Peter when he was brought before the great council of Israel; priests, religious men and religious women have received the mission to proclaim that no one except Christ can guide us to true happiness.

The only one who can show humankind a safe and effective way to build a better world is Christ. Politicians could get some inspiration from Him when they make their campaign promises. If speeches and promises are not filled with love and justice, as the words of the Gospel are, then it is demagoguery and will not lead nations towards peace and progress.

We priests and religious people all have the mission to remind others that Christ is the Way, the Truth and the Life and that the Gospel should inspire all our words and actions in our political, economic, social and family lives.

The second reading reminds us that we all are God’s children. We need priests and religious people to remind us of the dignity of men and women of all nations, of all races, of all walks of life, and of all ages. Throughout history there have been thousands of priests and religious people who have dedicated their lives to fight for the dignities of children, indigenous people, the disabled, the sick, the poor... on all those whom economists and politicians tend to look with indifference. Our world needs priests and religious people to remind everyone that each man and each woman is of great value to God.

The Gospel introduces the beautiful parable of the Good Shepherd. Christ is the Good Shepherd, the true shepherd who gives his life for his sheep.

We need priests and religious men and women to follow the example of Christ. Our world needs good shepherds who think of others and who can teach us to think of others before ourselves.

Let’s pray for vocations and let’s talk about them in our families. Most likely, there are among our children some who have heard God's call to follow the footsteps of Christ. Let’s help them to respond positively to their vocation.

It is said that priests are like highways. People appreciate and use highways but don’t want them too close to their homes because they are noisy. We appreciate our priests, monks, and nuns, but we don’t want them to come from our families. We wish for our children to have a profession that is more economically rewarding.

Thank you Lord for the good shepherds that you have placed in our path. Help them to be like Christ and give us vocations so that our communities are guided by good shepherds. 

Fr. Germán

4º Domingo de Pascua  

Año Litúrgico B

Dia mundial de oracion por las vocaciones

Los Ángeles el 29 de abril 2012

1ª lectura : Hechos de los Apostoles 4:8-12

 Salmo :  117(118),1.8-9.21-23.26.28-29

2ª lectura : de la 1ª carta de St Juan 3,1-2

Evangelio: San Juan 10,11-18

Hoy, Iglesia nos invita a orar por las vocaciones. Sin embargo, en  una homilía que por lo regular  dura 7 a 8 minutos, es  imposible hablar de todas las vocaciones y  misiones a las cuales los bautizados estamos llamados a vivir. A lo largo del año he tenido la oportunidad de hablarles sobre  las vocaciones y  misiones que ustedes como   laicos viven cada día. Hemos  hablado sobre  la vocación y  la misión de los bautizados en la sociedad y en el mundo. En numerosas ocasiones también  hemos hablado sobre  la responsabilidad de cada uno,  de vivir  el bautismo en el  lugar de trabajo, en el  hogar, en el  barrio. Es decir, en la vida de todos los días. Hoy quisiera hablarles de la vocación sacerdotal, religiosa y misionera.

El mundo, la Iglesia y nuestras comunidades cristianas necesitan sacerdotes, religiosos y religiosas que sean a la imagen de Cristo, el  buen pastor.

 Las lecturas de este domingo nos ayudan a reflexionar sobre las vocaciones y sobre la misión de todos los cristianos, especialmente sobre  la vocación de las personas consagradas,  sacerdotes,  religiosos y misioneros. Para no alargar,  voy a tomar una idea de cada una de las lecturas.

Los hechos de los apóstoles y el salmo nos hablan sobre nuestra responsabilidad de   anunciar y proclamar que el único Salvador   es Cristo. Al igual que  Pedro, ante   el gran consejo de Israel, nosotros,   como sacerdotes,  religiosos y religiosas,  recibimos la misión de anunciar que Cristo es el único que puede conducirnos hacia  la verdadera felicidad. Que Cristo, es el  único que nos ofrece  un camino seguro y eficaz para construir un mundo mejor. Nuestros políticos podrían inspirarse del Buen Pastor cuando hacen sus promesas electorales. Si los discursos y las promesas políticas carecen  de amor y  justicia son demagógicos y no conducen  nuestros países hacia la paz ni hacia el bienestar de todos. 

Los sacerdotes, religiosos y  religiosas tenemos la misión de anunciar que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida y que el Evangelio debe inspirar todas nuestras palabras y nuestras acciones, incluso en la vida política, económica, social y familiar.

La segunda lectura nos recuerda que todos somos hijos de Dios. Necesitamos sacerdotes, religiosos y religiosas que nos recuerden la dignidad de todos los hombres y  mujeres que habitan en  todas las naciones, de diversas razas, culturas,  condiciones sociales y   edades. En la historia hemos contado con   miles de sacerdotes,  religiosos y  religiosas que han consagrado su vida en la lucha por   la  dignidad de  niños, indígenas, personas con discapacidad, enfermos y personas que viven en la pobreza, es decir, todos  aquellos que han sido marginados por parte del sector económico y político. Nuestro mundo necesita sacerdotes, religiosos y religiosas que nos recuerden que todo ser humano   tiene un gran valor ante  Dios.

El Evangelio nos presenta la hermosa parábola del Buen Pastor. Cristo es el buen pastor, el verdadero pastor que da su vida por sus ovejas. Necesitamos sacerdotes, religiosos y religiosas que sigan el ejemplo de Cristo. Nuestro mundo necesita buenos pastores que piensen  en los demás y que nos enseñen a pensar en los demás en lugar de pensar solamente en nuestro propio bienestar.

Oremos por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras y hablemos de ello entre  nosotros. Seguramente algunos de entre  nuestros niños(as),     han escuchado la llamada del Señor para  seguir los pasos de Cristo. Ayudémosles a responder positivamente a su vocación.

Alguien  dijo  que los sacerdotes,  religiosos y  religiosas son como las autopistas. Las apreciamos y las utilizamos pero no queremos que estén muy cerca de nuestra casa ya que hacen mucho ruido. Queremos a nuestros sacerdotes, religiosos y religiosas pero no queremos que salgan de nuestras familias. Quisiéramos para nuestros hijos una profesión económicamente más productiva.

Gracias Señor por los buenos pastores que has colocado en nuestro camino, guía a nuestros pastores para que sean como Cristo y concédenos vocaciones para que nuestras comunidades sean guiadas por pastores buenos.

   P. Germán
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