5th Sunday of Easter Year B Los Angeles, April 28th-29th 2018

posted Apr 30, 2018, 10:39 AM by German Sanchez   [ updated Apr 30, 2018, 10:40 AM ]

5th Sunday of Easter

Year B

Los Angeles, April 28th-29th 2018

1st Reading: Acts of the Apostles 9:26-31

Psalm : 21(22)26-27.28.30.31-32

2º Reading: 1st letter of St John 3,18-24

Gospel: Saint John 15:1-8

The Paschal season invites us to discover the riches of our baptism and to live this sacrament every day and in all circumstances.

Today’s liturgy reminds us that the Christian life, the life of all the baptized, is characterized by our union with Christ and by the love we show for one another.

Let's take a few minutes to reflect on these two things.

Our union with Christ:

Baptism is the sacrament that transforms us into members of the Body of Christ. Through baptism we become living stones of the Church. By means of baptism we enter into the Christian Community that is the Body of Christ visible here  today.

Baptism is the sacrament we must live every day. It is the sacrament that makes us Christians and allows us to recognize the presence of God in our lives and in the lives of others.

At the moment of baptism we received the Holy Spirit and were consecrated to be the face of God in the midst of others. Baptism transforms our lives and turns us into representatives and ambassadors of God.

But we can’t live what we are, that is, Children of God, if we are not deeply united, attached, and joined to Christ. If we are not in permanent contact with Jesus we may lose our identity, our faith disappears and little by little we move away from God.

The love we show for each other is the second characteristic of all the baptized who live their baptism.

Jesus often says that the love of God, that is, our union with Him, and the love of others is the first and greatest of all the commandments.

The Christian community, the Church, our parish is the place that God offers us so that we can manifest our love for others. In the community there are men and women of all cultures, of all ages and of all social positions. There are probably also people of different political leanings. Our community is a place rich in diversity. It is a place where we can manifest our union with Christ in the way we welcome others, in the way we respect and accept others with their differences, qualities and defects. It is there that we can share the talents that God has given us for the good of all. The community is a privileged place in which we can respond to the invitation of Saint John: love one another, not only in word but in truth and in deed.

We are Christians, we have been baptized to live united to Christ and to love others as Christ did. The Christian community is the Body of Christ present here that allows us to develop our union with Christ and helps us to love others as they are.

On this fifth Sunday of Easter let us ask ourselves if we live in communion with Jesus every day by showing our love for others in the community.

Amen.

Fr. Germán

5º Domingo de Pascua  

Año Litúrgico B

Los Ángeles el 29 de abril del 2018

1ª lectura : Hechos de los Apostoles 9:26-31

 Salmo :  21(22)26-27.28.30.31-32

2ª lectura : de la 1ª carta de St Juan 3,18-24

Evangelio: San Juan 15,1-8

El Tiempo Pascal nos invita a descubrir las riquezas de nuestro bautismo y a vivir ese sacramento todos los días y en toda circunstancia.

Hoy la liturgia nos recuerda que la vida cristiana, la vida de todos los bautizados se caracteriza por nuestra unión a Cristo. Por el amor que manifestamos unos por otros.

Tomemos unos minutos, para reflexionar en nuestra unión con Cristo y en amor que manifestamos unos por otros.

Nuestra unión a Cristo:

El bautismo es el sacramento que nos transforma en miembros del Cuerpo de Cristo. Por medio del bautismo, nos transformamos en piedras vivas de la Iglesia. Por medio bautismo, entramos en la comunidad cristiana que es el Cuerpo de Cristo visible hoy y aquí.

El bautismo es el sacramento que debemos vivir todos los días. Es el sacramento que nos hace cristianos y nos permite reconocer la presencia de Dios en nuestra vida y en la vida de los demás.

En el momento del bautismo, recibimos el Espíritu Santo y fuimos  consagrados para ser el rostro de Dios, en medio de los demás. El bautismo transforma nuestra vida y nos convierte en iconos, imágenes, representantes, embajadores de Dios.

Pero no podemos vivir lo que somos, es decir, Hijos(as) de Dios, sin estar profundamente unidos, atados, ligados a Cristo. El bautizado que no está en contacto permanente con Jesús pierde su identidad, su fe desaparece y poco a poco se aleja de Dios.

El amor que manifestamos unos por otros   es la segunda característica de todos los bautizados que viven su bautismo.

Jesús dice frecuentemente que el amor de Dios, es decir, nuestra unión con Él y el amor de los demás, es el primer y el más grande de todos los mandamientos.

La comunidad cristiana, la Iglesia, nuestra parroquia es el lugar que Dios nos ofrece, para manifestar nuestro amor por los demás. En la comunidad hay hombres y mujeres de todas las culturas, de todas las edades y medios sociales. Probablemente, también haya gente de diferentes sensibilidades políticas. Nuestra comunidad es un lugar rico en diversidad. Es un lugar en el cual podemos manifestar nuestra unión a Cristo, en la manera de recibir a los demás, en la forma de respetar, de aceptarnos con nuestras diferencias, cualidades y defectos. En la preocupación de ayudarnos y de compartir los talentos que Dios nos ha dado para el bien de todos. La comunidad es un lugar privilegiado en el cual podemos responder a la invitación de San Juan: ámense unos a otros, no solamente de palabra, sino en verdad y con obras.

Somos cristianos, hemos sido bautizados para vivir unidos a Cristo. Para amar a los demás como Cristo lo hizo. La comunidad cristiana es el Cuerpo de Cristo presente aquí, ayudándonos a desarrollar nuestra unión con Cristo y amar a los demás tal como son.

En este quinto domingo de Pascua preguntémonos si vivimos en comunión con Jesús todos los días. Si manifestamos el amor por los demás en la comunidad que nos permite ser cristianos hoy. Amen.   

P. Germán

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