2nd Sunday of Easter Year B Divine Mercy Los Angeles, April 7th – 8th 2018

posted Apr 6, 2018, 1:56 PM by German Sanchez   [ updated Apr 6, 2018, 1:57 PM ]

2nd  Sunday of Easter

Year B

Divine Mercy

Los Angeles, April 7th – 8th 2018

1st Reading: from the Acts of the Apostles 4:32-35

Psalm :117(118)2-4,13-15,22-24

2º Reading: 1st letter of St John 5:1-6

Gospel: Saint John 20:19-31

Today we celebrate the Second Sunday of Easter and at the same time we celebrate Divine Mercy Sunday.

The liturgy of this Sunday invites us to look at the first Christian community and to discover the risen Christ in our lives.

Look at the first Christian community. During Easter season, the Church uses the Book of Acts of the Apostles which is a small book of 28 chapters where we discover the life of the first disciples of Christ.

The first Christian community is an example for our communities today. The early Christians understood the importance of community in the life of faith.

The community helps us to know better the risen Christ. Thanks to the community we listen to his words and try to put into practice the teachings of the Lord. The community is the place where we can live the love that Christ asks us to live with everyone and where we can share our joys, sufferings, doubts and convictions.

The first disciples quickly discover that it is impossible to live the faith if we are not integrated into a community.

God is community. The Father, the Son and the Holy Spirit form a family. Christianity is not faithful to Christ if the community does not occupy an important place in the life of all Christians.

We must question ourselves today about our place in the community. The community should instruct us in faith; it should nourish our relationship with God and with others thanks to the sacraments and should send us to the world to witness to the presence of God in our lives.

The liturgy of today also invites us to receive the risen Christ in our lives. We cannot be Christians if we are not part of the community and if we do not discover the action of the risen Christ in our lives.

During the Easter season, the Church and the community remind us that the presence of the risen Christ in our hearts is a source of peace, light, joy and confidence.

The resurrection of Christ and his presence in our lives should help us to open the doors of our hearts and to live in peace in today's world. We need to transmit the joy of the Gospel to all those who do not yet know that God is in our midst.

On this Sunday of Mercy, we should say to our brothers and sisters that we live with confidence because God loves us as we are. God has confidence in us and he counts on everyone to help him to build a better world.

God knows our weaknesses and our difficulties in living in community in peace and sharing joy and trust. He forgets the past and helps us to build a better future.

Let us try in this Easter time to do something to integrate ourselves into the community. Let us open our hearts to receive the peace, joy and confidence that the risen Christ offers to those who welcome him in their lives.

Fr. Germán

2º Domingo de Pascua

Año Litúrgico B

Divina Misericordia

Los Ángeles el 8 de abril 2018

1ª lectura : de los Hechos de los Apostoles 4,32-35

 Salmo :  117(118)2-4.13-15.22-24

2ª lectura : de la 1ª carta de St Juan 5,1-6

Evangelio: San Juan 20,19-31

Hoy celebramos el Segundo Domingo de Pascua y al mismo tiempo que celebramos el domingo de la Divina Misericordia.

La liturgia de este domingo nos invita a observar la primera comunidad cristiana y descubrir a Cristo resucitado en nuestra vida.

Observar la primera comunidad cristiana. Durante el tiempo de pascua, la Iglesia nos propone la lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles. En ese pequeño libro de 28 capítulos, descubrimos la vida de los primeros discípulos de Cristo.

La primera comunidad cristiana es para nuestras comunidades de hoy un ejemplo. Los primeros cristianos comprendieron la importancia de la comunidad en la vida de la fe.

La comunidad nos ayuda a conocer mejor a Cristo resucitado. Gracias a la comunidad escuchamos sus palabras y tratamos de poner en práctica las enseñanzas del Señor. La comunidad es el lugar en el cual, podemos vivir la fraternidad que Cristo pide que vivamos con todos. Y en la comunidad podemos compartir nuestras alegrías, sufrimientos, dudas y convicciones.

Los primeros discípulos descubren rápidamente que es imposible vivir la fe si no estamos integrados a una comunidad.

Dios es comunidad. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo forman una familia. El cristianismo no es fiel a Cristo si la comunidad no ocupa un lugar importante en la vida de todos los cristianos.

Debemos interrogarnos hoy sobre nuestro lugar en la comunidad. La comunidad debe instruirnos en la fe, debe alimentar nuestra relación con Dios y con los demás gracias a los sacramentos y debe enviarnos al mundo a dar testimonio de la presencia de Dios en nuestra vida.

La liturgia de hoy nos invita también a recibir a Cristo resucitado en nuestra vida. No podemos ser cristianos, si no formamos parte de la comunidad, si no descubrimos la acción de Cristo resucitado en nuestra vida.

Durante el tiempo pascual, la Iglesia y la comunidad nos recuerdan que la presencia de Cristo resucitado en nuestro corazón es una fuente de paz, de luz, de alegría y de confianza.

La resurrección de Cristo y su presencia en nuestra vida deben ayudarnos a abrir las puertas del corazón, para vivir en paz en el mundo de hoy. Para transmitir la alegría del Evangelio a todos los que no saben todavía que Dios está en medio de nosotros.

En este Domingo de la Misericordia, digamos a nuestros hermanos y hermanas que vivimos con confianza, porque Dios nos ama tal como somos. Porque Dios tiene confianza en nosotros y porque él cuenta con todos para que le ayudemos a construir un mundo mejor.

Dios conoce nuestras debilidades y nuestras dificultades para vivir en comunidad,  para vivir en paz, para compartir la alegría y la confianza. Él olvida el pasado para ayudarnos a construir un futuro mejor.

En este tiempo de pascua, tratemos de hacer algo para integrarnos en la comunidad. Abramos nuestro corazón para recibir la paz, la alegría y la confianza que Cristo resucitado le ofrece,  a quienes lo reciben en su vida.

P. Germán
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