31st Sunday in the Church’s Time C Los Angeles, October 30th 2016

posted Oct 27, 2016, 9:25 AM by German Sanchez   [ updated Nov 2, 2016, 2:30 PM ]

31st Sunday in the Church’s

Time C

Los Angeles, October 30th 2016

1st Reading: from the book of Wisdom 11,22—12,2

Psalm : 144(145)1-2.8-9.10-11.13.14

Reading: from the 2nd Letter from Paul to the Thessalonians 1,11—2,2

Gospel: Saint Luke 19,1-10

Today’s Gospel reminds us of the story of Zacchaeus that we have listened to many times.

In this story we can look at different aspects to discover the great love of God for humankind.

Let us reflect on three points:

1.- Who was Zacchaeus?

2.- Who does Zacchaeus become after encountering Jesus?

3.- What should I do to encounter Jesus?

1.- Who was Zacchaeus?

Saint Luke the evangelist tells us that Zacchaeus was a hated man. He was small. He was rich and his wealth probably came from his dishonest job of tax collector. He used to take money from the people to give it to the Romains who occupied, colonized and oppressed the country. Zacchaeus was an excluded, a non-recommendable person, someone cool, distant and powerful, but nobody loved him.

However, Zacchaeus tried to see Jesus, he looked for a way to meet him and ran and climbed a tree to look at Jesus when he passed by.

2.- Who does Zacchaeus become after encountering Jesus?

It is very important to note in this encounter that Jesus doesn’t want Zacchaeus to just see him but instead he tells him: “Come down quickly, for today I must stay in your house with you and your family.”

The Lord knows us and has pity on us. He knows our poverty, he identifies with our arguments, excuses and prejudices that prevent us from meeting with him.  Jesus always looks at us with love, tenderness and compassion. He knows that in each one of us there are many values, a lot of qualities that we can use to live better and to help others to be happy.

The meeting between Jesus and Zacchaeus transformed his life. A profound change is produced in his life. He is transformed into an honest, generous and surely a happy man. He commits himself in the social and political life to help others. He made the decision to repay the extorted money he took from others and he began to practice justice in his life. This small man became a respected citizen. He became an example for all men and women for generations to  come.

A meeting with Jesus never leaves someone indifferent.

3.- What should I do to encounter Jesus?

Meeting Jesus is not at all difficult. Nothing is complicated and everyone can do it. You need only close your eyes and open your heart.

Wake-up and say with conviction and sincerity: “Lord Jesus, come to dwell in my life, in my house and in my family.”

If you welcome Jesus into your existence with joy you will never be disappointed. Your life will completely change. You will be engaged in building a better world and you will be transformed as an example for others. Leave the past in the hands of God and live the present and future with Jesus. Your life will be transformed by the light and strength of the Holy Spirit. Amen.Fr. Germán

31º Domingo tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 30 de octubre 2016

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 11,23—12,2

Salmo : 144 (145) 1-2.8-9.10-11.13.14

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Tesalonicenses 1,11—2,2

Evangelio: de San Lucas 19,1-10

El Evangelio de esta mañana nos recuerda la historia de Zaqueo que hemos escuchado varias veces en la Iglesia, o en el catecismo.

En esta historia, podemos detenernos en varios aspectos, para descubrir el inmenso amor de Dios por la humanidad.

Reflexionemos juntos en tres puntos:

1.- ¿Quién era Zaqueo?

2.- ¿En quién se transforma Zaqueo después del encuentro con Jesús?

3.- ¿Qué debo hacer para encontrarme con Jesús?

1.- ¿Quién era Zaqueo?

Según el evangelista San Lucas, Zaqueo era un pobre tipo. Era pequeño. Era rico y su riqueza venía probablemente, de su trabajo deshonesto como colector de impuestos. Tomaba el dinero del pueblo para transmitirlo a los romanos que ocupaban, colonizaban y oprimían el país. Zaqueo era un excluido, una persona poco recomendable, alguien frio, distante y con poder, pero que nadie amaba.

A pesar de todo, Zaqueo trata de ver a Jesús, busca la manera de encontrarse con Él. Corre para subirse a un árbol y observarlo cuando pasa por el camino.

2.- ¿En quién se transforma Zaqueo después del encuentro con Jesús?

Es muy importante remarcar que en este encuentro, Jesús no espera que Zaqueo lo llame, sino que por el contrario, le dice: “Rápido, hoy tengo que ir a hospedarme, a quedarme, habitar en tu casa, contigo y con tu familia.”

El Señor nos conoce y tiene piedad de nosotros, conoce nuestra miseria, sabe que tenemos muchos argumentos, excusas y prejuicios que nos impiden encontrarnos con Él. Jesús nos mira siempre con amor, con ternura y compasión. Él sabe que en cada uno hay muchas riquezas, numerosas cualidades que podemos utilizar para vivir mejor y ayudar a los demás, a ser felices.

El encuentro entre Jesús y Zaqueo transforma la vida de éste. Un cambio profundo se produce en su vida. Se transforma en un hombre honesto, generoso y seguramente feliz. Se compromete en la vida social y política para ayudar a los demás, toma la decisión de reparar el daño que había hecho a los demás y empieza a practicar la justicia en su vida. Ese hombre pequeño se transforma en un gran señor. Ese ser despreciable se convierte en un ejemplo, para todos los hombres y mujeres de generación en generación. El encuentro con Jesús no deja a nadie indiferente.

3.- ¿Qué debo hacer para encontrarme con Jesús?

El encuentro con Jesús no es difícil. No hay nada complicado y está al alcance de todos. Es suficiente con cerrar los ojos y abrir el corazón. Levántate y di con convicción y sinceridad: “Ven Señor Jesús habitar en mi vida, en mi casa y en mi familia.”

Si recibes con alegría a Jesús en tu existencia, nunca estarás decepcionado. Tu vida cambiará completamente. Te vas a comprometer en la construcción de un mundo mejor y vas a transformarte en un ejemplo para los demás. Deja el pasado en las manos de Dios y vive el presente y el futuro con Jesús. Tu vida será transformada por la luz y la fuerza del Espíritu Santo. Amen.  P. Germán
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