PENTECOST 1st Communion C, May 23rd 2010

posted May 19, 2010, 9:32 AM by Fr Germán Sanchez

PENTECOST

1st Communion  Time C

Los Angeles, May 22ND—23RD  2010

1st Reading: from the Acts of the Apostles 2,1-11

Psalm : 103(104)1.24.29-30.31.34

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Romans 8,8-17

Gospel: Saint John 14,15-16.23b-26

 

This week-end, the Church celebrates the feast of Pentecost.  Today, at Saint Sebastian, we are also celebrating our communicants, who are going to receive the Body and the Blood of Christ for the very first time: eighteen students from our school community, and thirty seven children from our parish community. (May those children who are going to receive their First Communion in this celebration please rise so that we may congratulate them.)

Today, once again, we are protagonists and witnesses of the miracle of Pentecost. In our congregation, among us, are people who come from each of the five continents. (Could those with origins in Asia please raise their hand? Could those with origins in Europe please raise their hand?) Could those with origins in Africa please raise their hand?) Could those with origins in Oceania and Australia please raise their hand?) Could those with origins in the Americas please raise their hand?)

We all have different origins, we speak different languages, we have different customs and behaviors, we enjoy different food, we listen to different music and we play different sports.  We all differ in age: among us are children, youth, adults and elders.  We have different financial means.  We work every type of job in society, and we all have many different – and sometimes clashing, political views.  We represent every culture in this world, and we are all different from one another, as were those people in Jerusalem on the very first day of Pentecost.

In a while, we are all going to feast together at the same Table.  We are all going to receive the Body and the Blood of Christ, and we are all going to become one with the Body of Christ.

Today, we are filled with wonder and admiration.  We are the fruit of the miracle of Pentecost.  At the Lord’s Table, there is no such thing as a foreigner, an immigrant, or illegal alien.  To participate in the Eucharist, there is no need to show a passport, or a visa, or an ID card!

The Lord’s Spirit descended upon all the people of the world. It  descends into the heart of each and every one who eats the Body of Christ and drinks from the Lord’s Cup.

Today, let us pray for our communicants, who are going to receive the Body of Christ for the very first time, and for all those who partake of the Eucharist.  May we forever be filled with wonder and admiration every time we receive the Eucharist and become one with the Body of Christ.

Dear children, dear parents, let us live this feast of Pentecost every single Sunday.  God invites us to partake of the Eucharist every Sunday in order for us to receive the Holy Spirit, and become one with the Body of Christ.  Let us all become a living testimony of the Mystery of Pentecost in our neighborhoods and in our workplaces: men and women of every nation and of every culture are all invited to the same Table to receive the same nourishment.

May the Body of Christ be for us the very nourishment that helps us enjoy happy moments to the full, that gives us strength in the face of adversity, and that makes of us the ambassadors of God’s love towards the whole of mankind.

Amen.

Fr. Germán

PENTECOSTES

1a Comunión  Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 22 y 23 de mayo 2010

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 2,1-11

Salmo: 103(104)1.24.29-30.31.34

2ª lectura: de la carta de San Pablo a los Romanos 8,8-17

Evangelio: de San Juan 14,15-16.23b-26

 

Este fin de semana, la Iglesia celebra la fiesta de la Pentecostés y en San Sebastian tenemos diez y ocho niños de la escuela y treinta y siete de la parroquia que van a recibir por la primera vez el Cuerpo y la Sangre de Cristo. (que los niños que van a recibir la primera comunión en Eucaristía se pongan de pie. Los aplaudimos).

Hoy somos nosotros los protagonistas y los testigos una vez más de la Pentecostés.

Entre nosotros hay gente que viene de los cinco continentes. (Que levantes la mano los que tienen orígenes en Asia. Que levantes la mano los que tienen orígenes en Europa. Que levantes la mano los que tienen orígenes en África. Que levantes la mano los que tienen orígenes en Oceanía y en Australia. Que levantes la mano los que tienen orígenes en las Américas).

Todos somos de orígenes diferentes, hablamos lenguas diferentes, tenemos costumbres y comportamientos diferentes, nos gustan comidas, música y deportes diferentes. En medio de nosotros hay niños, jóvenes, adultos y ancianos. Tenemos medios económicos diferentes estamos presentes en  la sociedad en todas las categorías de trabajo y tenemos tendencias políticas diversas, variadas y a veces incluso opuestas. Representamos todas las culturas y todos somos diferentes como la gente que estaba en Jerusalén el día de la primera Pentecostés.

Dentro de algunos instantes, vamos a participar a la misma Mesa. Vamos a recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo y vamos a convertirnos en miembros del Cuerpo de Cristo.

Hoy podemos asombrarnos y llenarnos de admiración. Nosotros somos el fruto del milagro de la Pentecostés. Delante de la Mesa del Señor nadie es extranjero o inmigrante o ilegal. Para participar a la Eucaristía no necesitamos pasaporte ni visa ni carta de identidad.

El Espíritu de Dios vino sobre todos los pueblos y viene a quedarse en el corazón de cada uno cuando comemos el Cuerpo de Cristo y cuando bebemos a la Copa del Señor.

Oremos hoy por los que van a recibir por la primera vez el Cuerpo de Cristo y por todos los que participan a la Mesa de la Eucaristía para que nos admiremos siempre y nos llenemos de alegría cada vez que recibimos la Eucaristía y para que nos transformemos en lo que recibimos: El Cuerpo de Cristo.

Queridos niños, queridos padres de familia, vivamos la fiesta de la Pentecostés todos los domingos.

Dios nos invita a participar a la Eucaristía todos los domingos para darnos el Espíritu Santo y para hacer de nosotros el Cuerpo de Cristo. Vamos a dar testimonio en nuestros barrios y en donde vivimos del Misterio de la Pentecostés: los hombres y las mujeres de todas las naciones y de todas las culturas son invitados a la misma Mesa para recibir la misma alimentación.

Dejémonos alimentar por el Cuerpo de Cristo para vivir con alegría los momentos felices, para ser fuertes en los momentos de sufrimiento y para transformarnos en los embajadores del amor de Dios frente a toda la humanidad.

Amén.

P. Germán
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