The Body and Blood of Christ Los Angeles, June 6th /7th 2015 Time B School 1st Communions

posted Jun 3, 2015, 3:17 PM by German Sanchez   [ updated Jun 4, 2015, 3:23 PM ]

The Body and Blood of Christ

Time B

School (14 children) / Parish (17children)

1st Communions

Los Angeles, June 6th /7th  2015

1st Reading: of the book of Exodus 24:3-8

Psalm : 115 (116)12-13,15-16,17-18

2º Reading: the Letter to the Hebrews 9:11-15

Gospel: according to Mark 14:12-16,22-26

Saint Mark reminds us of what Jesus did before giving his life for us.

Jesus prepared a meal, blessed it, and then said to his disciples, “Take and eat, this is my Body. Take and drink, this is my Blood.”

Each time we celebrate the Eucharist we commemorate the Supper that Jesus shared with his disciples on the eve of his death.

We Christians gather together every day, and especially on Sunday, the day of the resurrection, to celebrate the Eucharist, to share the meal with the Lord, to take the Body and the Blood of Christ.

Each time we receive communion we should welcome, keep, and share Christ.

Welcome Christ:

In the Eucharist, the Lord invites us to his table to share with us a kind of food that will help us grow in all the areas of our existence. We need to welcome him. Welcoming Christ is to open one’s mind and heart, allowing the One who comes to feed us to enlighten and guide us.

Keep Christ:

When we receive the Body and Blood of Christ we should be aware that we become the house, the tabernacle, the home in which God wishes to live. We come to the church to receive Christ and we leave the church with Christ. In everyday life we should remember that we have welcomed Christ at mass and that we should keep him with us so that He can be present in all that we do. We are Christians, in other words, Christ’s disciples, every day and not only on Sundays or on the day we go to mass. Keeping Christ is living with Him in every aspect of our lives.

Share Christ:

When we take communion, we welcome, we keep, and we share Christ.

At the end of mass the priest or deacon sends us into the world to share Christ with those who do not receive him because they do not yet know him. Each time we welcome the Lord into our lives we receive the mission to go and share him with our brothers and sisters who have not yet discovered the joy and beauty of the Gospel. If we welcome and keep Christ in our lives, we cannot selfishly keep him for ourselves. Others should know that we have welcomed Christ, that we keep him in our hearts, and that we want to share him with all men and women of goodwill who desire to know him.

Dear children, today you are going to receive, for the first time, the Body and Blood of Christ. Do not forget that every time you receive the Lord in communion, you should welcome him, keep him, and share him.

Amen.

  Fr. Germán

El Cuerpo y la Sangre de Cristo Año Litúrgico B

1ª Comunión

de la escuela (14 niños) y de la parroquia (17 niños)

Los Ángeles, el 7 de junio del 2015

1ª lectura: del libro del Éxodo 24,3-8

Salmo : 115 (116)12-13.15-16.17-18

2ª lectura: de la carta a los Hebreos 9,11-15

Evangelio: de San Marcos 14,12-16.22-26

San Marcos nos recuerda lo que Jesús hizo antes de ir a ofrecer su vida por nosotros.

Jesús preparó una cena, bendijo la mesa y luego le dijo a sus discípulos: “Tomen y coman, este es mi Cuerpo. Tomen y beban, esta es mi sangre.”

Cada vez que celebramos la Eucaristía hacemos memoria de la Cena que Jesús compartió con sus discípulos la víspera de su muerte.

Nosotros los cristianos, nos reunimos todos los días y particularmente los domingos, día de la resurrección, para celebrar la Eucaristía, para compartir la Cena con el Señor, para comulgar con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Cada vez que recibimos la comunión, debemos acoger, conservar y compartir a Cristo.

Acoger a Cristo:

En la Eucaristía, el Señor nos invita a su mesa para compartir con nosotros el alimento que nos ayuda a crecer en todos los aspectos de nuestra existencia. Acoger a Cristo, consiste en abrir la inteligencia y el corazón para dejarse iluminar y guiar por Aquél que viene a alimentarnos.

Conservar a Cristo:

Cuando recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo, debemos tomar conciencia de que nos transformamos en la casa, el tabernáculo, el hogar en el cual Dios desea habitar. Venimos a la iglesia para recibir a Cristo y salimos de la iglesia con Cristo. En la vida de todos los días debemos recordar que hemos recibido a Cristo en la misa. Que debemos conservarlo con nosotros para que esté presente en todas las actividades que realizamos. Somos cristianos, es decir, discípulos de Cristo, todos los días y no solamente el domingo, o el día que vamos a misa.

Conservar a Cristo es vivir con Él en todos los aspectos de la vida.

Compartir a Cristo :

En la comunión acogemos, conservamos y compartimos a Cristo.

Al final de la misa el sacerdote, o el diacono, nos envía al mundo a compartir a Cristo con aquellos que todavía no lo conocen. Cada vez que acogemos al Señor en nuestra vida, recibimos la misión de ir a compartirlo con nuestros hermanos y hermanas que todavía no han descubierto la alegría y la belleza del Evangelio. Si acogemos a Cristo y si lo conservamos en nuestra vida, no podemos retenerlo de una manera egoísta. La presencia y la acción de Cristo en nuestra vida, deben ser visible en nuestra manera de vivir. Los demás deben saber que hemos acogido a Cristo, que lo conservamos en nuestra vida y que deseamos compartirlo con todos los hombres y mujeres de buena voluntad que deseen conocerlo.

Queridos niños, ustedes van a recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo por la primera vez. No olviden que cada vez que reciben al Señor en la comunión, deben acogerlo, conservarlo y compartirlo.

Amen.

P. Germán
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