THE BODY OF CHRIST A LA, June 21st/22nd, 2014

posted Jun 19, 2014, 5:38 PM by German Sanchez   [ updated Jun 20, 2014, 2:38 PM ]

THE BODY OF CHRIST Time A

School First Communions

Los Angeles, June 21st/22nd, 2014

1st Reading: from the book of Deuteronomy 8,2-3.14b-16a

Psalm : Psalm 147, 12-13.14-15.19-20

2º Reading: from the1st  letter of Saint Paul to the Corinthians 10,16-17

Gospel: according to John 6,51-58

Today we celebrate the feast of the Body and Blood of Christ. At the 9am Mass eight children of our school will receive the Body and Blood of Christ for the first time. At the noon Mass another forty parish children will do the same.

From the beginning the Church asserts and believes that, in the Eucharist, the bread and wine become the Body and Blood of Christ.

The Body and Blood of Christ that we share during the Mass is a mystery.

In our life there are many mysteries. There are important situations that are inexplicable; however, they are real because we can see the results or consequences of their existence.

Birth, for example, is a big mystery. Parents who see their newborn baby always marvel at the baby’s beauty, tenderness and strength and, at the same time, the weakness of such a new creature. Birth is a great mystery that amazes people everywhere.

Love is also a great mystery. We fall in love and we don’t know why. Love can neither be explained, nor can it be bought or sold. In the face of love, we must always acknowledge that it is a mystery that amazes everyone.

There are also other big mysteries like death, good and evil. The Eucharist is a great mystery too.

During Eucharist a small wafer and a sip of wine are transformed into the Body and Blood of Christ. We cannot explain how that transformation occurs but we still assert and believe that the Lord Jesus is alive among us, in every Eucharist, under the appearance of bread and wine.

The Body and Blood of Christ that we share at every Mass is the essential food of our faith.

Every living thing needs food to live. Without food, our body becomes weak, ill and eventually dies. But we are not only physical beings. We are also spiritual beings and we need food for our spiritual life. The Body and Blood of Christ is essential food for us. A human being who won’t feed from the Eucharist gets weak, ill, and ends up dying spiritually.

The Body and Blood of Christ that we share makes us one body, one community.

When we attend Mass we become individuals that are part of a crowd and, when we leave the Eucharist after sharing the same body and the same cup, we become what we have eaten. We are the Body of Christ. The Eucharist moves us from being individuals to becoming a community.

With the Eucharist we become members of the Body of Christ. When we share the Body and Blood of Christ we are no longer a group of men and women gathered around a table but a community of brothers and sisters.

Let’s attend the Eucharist regularly to better understand the mystery of the Body of Christ in the bread and wine. Let’s attend Mass to feed our faith and to build communities that are the visible Body of Christ today.

Amen.

Fr. Germán

EL CUERPO DE CRISTO Año Litúrgico A

Primeras comuniones en espanol

Los Ángeles, el 22 de junio del 2014

1ª lectura: del libro del Deuteronomio 8,2-3.14b-16a

Salmo : Salmo 147(147B) 12-13.14-15.19-20

 2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Corintios 10,16-17

Evangelio: de San Juan 6,51-58

Hoy celebramos la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. En la misa de las 9am, ocho niños de la escuela y en la misa de las 12 del mediodía, cuarenta niños de la parroquia van a recibir por la primera vez el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Desde el inicio, la Iglesia y los católicos hemos afirmado y creemos que en la Eucaristía, el pan se convierte en el Cuerpo de Cristo y el vino en la Sangre de Cristo.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo que compartimos en cada misa son: un misterio.

En nuestra vida hay muchos misterios. Existen situaciones importantes que no podemos explicar y que son reales porque vemos los resultados o las consecuencias de su existencia.

El nacimiento es un gran misterio. Los padres que ven nacer a su bebé se maravillan siempre de la belleza, la ternura, la fuerza y al mismo tiempo la debilidad del ser que han traído al mundo. El nacimiento es en sí, un gran misterio. Ante extraordinario acontecimiento, todos nos admiramos.

El amor también es un gran misterio en nuestra existencia. Amamos y no sabemos por qué. Nadie nunca ha podido comprar, vender o filmar el amor. Ante el amor, debemos reconocer que estamos siempre frente a un misterio que nos asombra.

Hay otros misterios en nuestra vida como lo son la muerte, el bien y el mal. La Eucaristía es también un gran misterio. Mediante el misterio de la Eucaristía, una pequeña hostia y un poco de vino, se convierten durante la Eucaristía en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Frente a ese gran misterio, nos es imposible explicar la forma cómo sucede, sin embargo creemos y afirmamos, que el Señor Jesús, está vivo en medio de nosotros en cada Eucaristía, mediante la consagración del pan y el vino.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo que compartimos en cada misa son: el alimento indispensable para nuestra fe.

Todo ser vivo necesita alimentarse para sobrevivir. Sin alimento, el cuerpo se debilita, se enferma y termina muriendo. Pero nosotros no somos únicamente cuerpo físico. Somos también cuerpo espiritual, que necesita alimento para la vida espiritual. El Cuerpo y la Sangre de Cristo son el alimento indispensable para nosotros. Un cuerpo que no se alimenta con la Eucaristía se debilita, se enferma y termina muriendo espiritualmente.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo que compartimos hacen de nosotros un solo Cuerpo, una comunidad.

Cuando acudimos a misa, somos individuos que forman parte de una multitud. Al concluir la Eucaristía, después de haber compartido el mismo Cuerpo y la misma Copa, somos lo que hemos consumido. Somos el Cuerpo de Cristo. La Eucaristía nos conduce del anonimato a la comunión. Con la Eucaristía somos el Cuerpo de Cristo. Cuando compartimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo, ya no somos una multitud de hombres y mujeres reunidos alrededor de una mesa, sino que somos una comunidad de hermanos y hermanas.

Participemos regularmente en la Eucaristía para vivir mejor el misterio del Cuerpo de Cristo, para alimentar nuestra fe y construir comunidades que son el Cuerpo de Cristo visible hoy.

 P Germán
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