THE BODY OF CHRIST A LA June 25th/26th, 2011

posted Jun 23, 2011, 5:24 PM by Fr. German Sanchez

THE BODY OF CHRIST

 Time A

Los Angeles, June 25th/26th, 2011

1st Reading: from the book of Deuteronomy 8,2-3.14b-16a

Psalm : Psalm 147, 12-13.14-15.19-20

2º Reading: from the1st  letter of Saint Paul to the Corinthians 10,16-17

Gospel: according to John 6,51-58

The feast of the Body and Blood of Christ is the last feast which we celebrate before we enter the ordinary time of the Liturgical Year or time of the Church. We will celebrate, Sunday after Sunday, Masses that will remind us that we are the Body of Christ and that we receive communion from the same cup and share the same bread to become what we are: the Body of Christ.

We are the Body of Christ.

In the letters that he writes to the first Christians, St. Paul offers us various elements that help us understand the profoundness and the significance of this theological truth: We are the Body of Christ (1Cor.12:27).

If we understand and accept that all the baptized are members of the Body of Christ (1Cor. 12:12ss), we should reflect individually and in community to discover the place that each member should occupy in the Body of Christ which is the Church.

 Each one should ask himself or herself today: what is my place in the Church? As a member of the Body of Christ, what is my mission within the Body which is the Church and outside of it in the world?

We are the Body of Christ and each member receives the grace of the Spirit for the good of all the Body.

 Let us not be inactive or dead members or nonexistent members in the Body of Christ. Let us be living members which we become through our baptism. Let us be conscious today that the Body of Christ, the Church, needs us and that we need the Body of Christ to live united with Christ.

If we cut off a finger or an arm, all our body suffers and the finger or the arm, separated from the body, will dry up and die little by little. The same applies to the members of the Body of Christ which we are. If we separate from the Church, if we are not integrated into the community, we will gradually build a god of our convenience and little by little our faith will dry up and die.

We are the Body of Christ and in the same way as in the human body each member has a function. No member can exist without receiving the life and nourishment of the whole body. In the same way each member has a place and no one can exist without receiving the life that comes from the Body, from the Church, from the community.

St. Paul also tells us that in the Body of Christ, which is the Church, the head is Christ (Col.1:18). We can live without a hand, without an eye…but we cannot live without the head. The Church, the Christian community, and all the baptized must always remember that the head of its faith is Christ. He is the way, the truth and the life. If we substitute a philosophy, a moral code, a guru or an idol for Christ our faith is no longer Christian. If we receive the Body and the Blood of Christ every Sunday, we do so to nourish our faith. We will discover little by little that Christ wants us to occupy a place in the Church and to become, day by day, what we are: the Body of Christ.

In this ordinary time of the Church, let us try to find and to live intensely our place in the Body of Christ.

May the Sunday Eucharist help us to place Christ always at the center of our faith so that He will be, in fact, the head of the Church.

Amen.   Fr. Germán

EL CUERPO DE CRISTO

Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 26 de junio del 2011

1ª lectura: del libro del Deuteronomio 8,2-3.14b-16a

Salmo : Salmo 147(147B) 12-13.14-15.19-20

 2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Corintios 10,16-17

Evangelio: de San Juan 6,51-58

La fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo es la última fiesta que celebramos antes de entrar en el tiempo litúrgico ordinario o tiempo de la Iglesia. Vamos a celebrar domingo a domingo Misas que nos recuerdan que somos el Cuerpo de Cristo y que comulgamos a la misma copa y compartimos el mismo pan para convertirnos que no que somos: el Cuerpo de Cristo.

Somos el Cuerpo de Cristo.

San Pablo nos ofrece, en las cartas que escribe a los primeros cristianos, varios elementos que nos ayudan a comprender la profundidad y la significación de esta verdad teológica: Somos el Cuerpo de Cristo (1Co 12,27).

Si comprendemos y aceptamos que todos los bautizados son miembros del Cuerpo de Cristo (1Co 12,12ss), debemos reflexionar individualmente y en comunidad para descubrir el puesto que cada miembro debe ocupar en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

Cada uno debe preguntarse hoy: cuál es mi puesto en la Iglesia? Como miembro del Cuerpo de Cristo cuál es mi misión al interior del Cuerpo que es la Iglesia y al exterior de él, en el mundo?

Somos el Cuerpo de Cristo y cada miembro recibe la gracia del Espíritu para el bienestar de todo el Cuerpo.

 No seamos miembros inactivos o miembros muertos o inexistentes en el Cuerpo de Cristo que integramos con el bautizo. Tomemos consciencia hoy que el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, nos necesita y que nosotros necesitamos del Cuerpo de Cristo, de la Iglesia, para vivir unidos a Cristo.

Si nos cortamos un dedo o un brazo, todo nuestro cuerpo sufre y el dedo o el brazo separado del cuerpo va a secar y a morir poco a poco. Lo mismo sucede con los miembros del Cuerpo de Cristo que somos nosotros. Si nos separamos de la Iglesia, si no estamos integrados a la comunidad, vamos poco a poco a construir un dios a nuestra conveniencia y poco a poco nuestra fe se va a secar y a morir.

Somos el Cuerpo de Cristo y de la misma manera que en el cuerpo humano cada miembro tiene una función y ningún miembro puede existir sin recibir la vida y el alimento del cuerpo entero; igualmente en el Cuerpo de Cristo cada miembro tiene un puesto y ninguno puede existir sin recibir la vida que viene del Cuerpo, de la Iglesia, de la comunidad.

St Pablo nos dice también que en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, la cabeza es Cristo (Col 1,18). Nosotros podemos vivir sin una mano, sin un ojo,… pero no podemos vivir sin la cabeza. La Iglesia, la comunidad cristiana y todo bautizado debe recordar siempre que la cabeza de su fe es Cristo. El es el camino, la verdad y la vida. Si remplazamos a Cristo por una filosofía, por un código de moral, por un gurú o por un ídolo, nuestra fe ya no es cristiana. Si comulgamos todos los domingos al Cuerpo y a la Sangre de Cristo es para alimentar nuestra fe para descubrir poco a poco que Cristo quiere que ocupemos un puesto en su Cuerpo que es la Iglesia y para convertirnos día a día en lo que somos: el Cuerpo de Cristo.

En este tiempo ordinario o tiempo de la Iglesia, tratemos de encontrar y de vivir intensamente nuestro puesto en el Cuerpo de Cristo, en la Iglesia. Que la Eucaristía dominical nos ayuda a situar siempre a Cristo en el centro de nuestra fe para que El sea efectivamente la cabeza de la Iglesia.

Amen. P Germán  
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