THE BODY OF CHRIST A Los Angeles, June 17th/18th, 2017

posted Jun 16, 2017, 3:02 PM by German Sanchez   [ updated Jun 17, 2017, 6:12 PM ]

THE BODY OF CHRIST

 Time A

Los Angeles, June 17th/18th, 2017

1st Reading: from the book of Deuteronomy 8,2-3.14b-16a

Psalm : Psalm 147, 12-13.14-15.19-20

2º Reading: from the1st  letter of Saint Paul to the Corinthians 10,16-17

Gospel: according to John 6,51-58

The feast of the Body of Christ that we celebrate today reminds us that the Eucharist is thanksgiving that we are the Body of Christ and that faith needs to feed on the Eucharist.

The Eucharist is thanksgiving.

Moses reminded the people of Israel of all that the Lord did for them. Today the Church reminds us in every Eucharist that we should give thanks to God for everything he has done and continues to do for us.

The first reason for Christians to gather together on Sunday is to give thanks to God.

Every Sunday we can list everything the Lord has given us during the week and thank Him.

The Eucharist allows us to leave all activities aside to thank the Lord for the creation he has placed in our hands, for the talents he has entrusted to us and for the life he gives us every day.

Today's feast invites us to live in thanksgiving.

The Church frequently reminds us that we are the Body of Christ. We receive the Body and Blood of Christ at communion to transform ourselves into what we eat and drink. The Christian community that participates in the Eucharist is the Body of Christ visible today.

Through our participation in the Eucharist, we commit ourselves into the hands of Christ who helps the poor, in the voice of Christ who comforts those who suffer and at the feet of Christ who went from city to city announcing the Good News. Every time we participate in the Eucharist, the Church sends us into the world to be workers of peace and justice and to announce to all humanity that we are all children of God and brothers and sisters of Jesus. The Christian community that celebrates the Eucharist receives the mission of living among others with love and compassion so that all men and women understand that we are all from the same family: the family of God.

To live as Christians in the midst of others we need to receive the bread and wine that nourish faith.

Faith needs to feed on the Eucharist. If our faith does not feed on the Body and Blood of Christ, it cools and disappears. It is an illusion to believe that we can live the faith without the Eucharist. Those who continue to believe without receiving the Eucharist frequently build their own god and invent a religion that allows them to do everything they want. Faith without the Eucharist is like life without food. A Christian who does not participate in the Eucharist is a Christian in danger. He turns away from Jesus, does not listen to his voice and does not receive the sacraments that illuminate, guide and strengthen our words and actions.

We cannot live in communion with God and with the Christian community if we do not participate in the Eucharist.

Let us thank the Lord for the love he gives us, let us be happy to be the Body of Christ in the world today and let us live in communion with God and the Christian community.

The Eucharist is the greatest gift God has given humanity.

Amen.

Fr. Germán

EL CUERPO DE CRISTO

Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 18 de junio del 2017

1ª lectura: del libro del Deuteronomio 8,2-3.14b-16a

Salmo : Salmo 147(147B) 12-13.14-15.19-20

 2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Corintios 10,16-17

Evangelio: de San Juan 6,51-58

La fiesta del Cuerpo de Cristo que celebramos hoy, nos recuerda que la Eucaristía es acción de gracias. Que somos el Cuerpo de Cristo y que la fe necesita alimentarse de la Eucaristía.

La Eucaristía es acción de gracias.

Moisés recuerda al pueblo de Israel todo lo que el Señor hizo por ellos. Hoy, la Iglesia nos recuerda en cada Eucaristía, que debemos dar gracias a Dios por todo lo que ha hecho y sigue haciendo por nosotros.

La primera razón por la cual los cristianos se reúnen el domingo es para dar gracias a Dios.

Todos los domingos podemos hacer una lista, de todo lo que el Señor nos ha dado durante la semana para agradecérselo.

La Eucaristía nos permite dejar todas las actividades a un lado, para agradecer al Señor por la creación que ha puesto en nuestras manos, por los talentos que nos ha confiado y por la vida que nos presta todos los días.

La fiesta de hoy nos invita a vivir en la acción de gracias.

La Iglesia nos recuerda frecuentemente que somos el Cuerpo de Cristo. Comulgamos al Cuerpo y a la Sangre de Cristo, para transformarnos en lo que comemos y bebemos. La comunidad cristiana que participa en la Eucaristía es el Cuerpo de Cristo visible hoy. Por medio de la participación en la Eucaristía, nos comprometemos a transformarnos en las manos de Cristo que ayudan a los pobres, en la voz de Cristo que consuela a los que sufren y en los pies de Cristo que van de ciudad en ciudad, anunciando la Buena Nueva a toda la creación.

Cada vez que participamos en la Eucaristía, la Iglesia nos envía al mundo, para que seamos obreros de paz y de justicia. Para que anunciemos a toda la humanidad que todos somos hijos(as) de Dios y hermanos(as) de Jesús. La comunidad cristiana que celebra la Eucaristía, recibe la misión de vivir en medio de los demás la fraternidad, para que todos los hombres y mujeres comprendan que todos somos de la misma familia: la familia de Dios.

Para vivir como cristianos en medio de los demás, necesitamos recibir el pan y el vino que alimentan la fe.

La fe necesita alimentarse de la Eucaristía. Si la fe no se alimenta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, se enfría y desaparece. Es una ilusión creer que podemos vivir la fe, sin la Eucaristía. Quien sigue creyendo sin recibir frecuentemente la Eucaristía, construye su propio dios e inventa una religión que le permite hacer todo lo que desea. La fe sin la Eucaristía es como la vida sin los alimentos. Un cristiano que no participa a la Eucaristía es un cristiano en peligro. Se aleja de Jesús, no escucha su voz, no recibe los sacramentos que iluminan, guían y fortalecen nuestras palabras y acciones.

No podemos vivir en comunión con Dios y con la comunidad cristiana, si no participamos a la Eucaristía.

Demos gracias al Señor por el amor que nos da, seamos felices de ser el Cuerpo de Cristo en el mundo de hoy. Vivamos en comunión con Dios y con la comunidad cristiana.

La Eucaristía es el regalo más grande que Dios le ha dado a la humanidad.

Amén.

 P Germán   
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