THE HOLY TRINITY C, May 29TH -30TH 2010

posted May 29, 2010, 10:55 AM by Fr Germán Sanchez

THE HOLY TRINITY

Time C

Los Angeles, May 29TH -30TH  2010

1st Reading: from the Book of the Proverbs 8,22-31

Psalm : 8,4-5.6-7.8-9

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Romans 5,1-5

Gospel: Saint John 16,12-15

 

The Church celebrates this weekend the feast of the Holy Trinity. Our parish community at Saint Sebastian welcomed the first communion of 55 children last weekend and 14 children this weekend.

This Sunday’s liturgy reminds us about the dignity of men and women. Throughout the process of the world creation, God intervened so that among all creatures of the universe there was one that was like Him and whose name is Man and Woman.

The people who wrote, inspired by the Holy Spirit, Psalm 8, talking about the man and women sing: “You have made him little less than the angels, and crowned him with glory and honor. You have given him rule over the works of your hands, putting all things under his feet: all sheep and oxen, yes, and the beasts of the field, the birds of the air, the fishes of the sea, and whatever swims the paths of the seas”. Ps 8,6-7.8-9

We are almost like God. Only a little less than him. What an honor, what a dignity, and what a responsibility before creation.

God the Father, the Creator, using his Son as a model has created humanity and so that we truly become like his son, he placed in us the Spirit of his Son, the Holy Spirit.

In its liberty and with its pride, humanity moves away from God. Sometimes we reject resembling Jesus and we close our ears to the voice of the Spirit of God who wants to show us the road of truth love and peace.

Sometimes we want to move our existence away from God and using excuses like ‘ I do not have time’, we move away from God and sometimes we act against the project that the Creator had for us.

But God does not abandon us and he does not resign himself to seeing us far away from Him. God suggests to us the Eucharist. God gives us the Body and Blood of Christ so that we could become in what we eat and drink.

God feeds us with the bread and wine that come from heave so that we become like him.

All men and women have been created by God to be like his Son, princes of the creation and for this reason we have a peculiar dignity.

All men and women should be respected since we all are the Tabernacle, the house in which God lives on Earth; we all bring in our frail bodies the Body and Spirit of Christ.

The communion that we share in the Eucharist introduces us in the intimacy of God.

Since the Father, the Son and the Holy Spirit are one God only, like this we receive the Holy Communion in the same Table and using the same Cup, if we accept that the Spirit of God guides us to the complete truth, we can transform ourselves in one Body only, the Body of Christ. The feast of Trinity is a feast of dignity and unity of the three people: the Father, the Son and the Holy Spirit. The feast of Trinity is a feast of dignity and unity of humanity, which was created to become the Body of Christ, present in the universe. By received the holy communion in the Eucharist let us be aware of the presence and intimacy with God in our lives so that we can transform ourselves, after receiving the communion, when we receive the Body of Christ

Amen.

Fr. Germán

LA TRINIDAD Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 29 y 30 de mayo 2010

1ª lectura: de los Proverbios 8,22-31

Salmo: 8, 4-5.6-7.8-9

2ª lectura: de la carta de San Pablo a los Romanos 5,1-5

Evangelio: de San Juan 16,12-15

La Iglesia celebra este fin de semana la fiesta de la Trinidad. Nuestra comunidad parroquial de San Sebastian recibió por la primera comunión 55 niños el fin de semana pasado y 14 niños en este fin de semana.

La liturgia de este domingo nos recuerda la dignidad del hombre y de la mujer. En el largo proceso de la creación del mundo, Dios intervino para que en medio de todas las creaturas del universo hubiera una que fuera como El y que se llama Hombre y Mujer.

La gente que escribió, inspirados por el Espíritu Santo, el salmo 8, hablando del hombre y de la mujer cantan: Lo hiciste un poco inferior a los dioses, lo coronaste de gloria y dignidad; le dice el mando sobre las obras de tus manos y todo lo sometiste bajo sus pies. Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas, todos los animales salvajes, las aves del cielo y los peces del mar, que recorren los caminos de las aguas”. S 8, 7-8.8-9

Somos casi como Dios. Solamente un poco menos. Que honor, que dignidad y que responsabilidad frente a la creación.

Dios el Padre, el Creador, tomando como modelo a su Fijo creó la humanidad y para que fuéramos verdaderamente como su hijo, puso en nosotros el Espíritu de su Hijo, el Espíritu Santo.

En su libertad y con su orgullo, la humanidad se aleja de Dios. A veces rechazamos asemejarnos a Jesús y cerramos los oídos a la voz del Espíritu de Dios que quiere indicarnos el camino de la verdad, del amor y de la paz.

A veces queremos conducir nuestra existencia lejos de Dios y con excusas como ‘no tengo tiempo’, nos alejamos de Dios y actuamos a veces contra el proyecto que el Creador tenía para nosotros.

Pero Dios no nos abandona y no se resigna a vernos lejos de El. Dios nos propone la Eucaristía. Dios nos da el Cuerpo y la Sangre de Cristo para que nos transformemos en lo que comemos y bebemos.

Dios nos alimenta con el pan y el vino que vienen de cielo para que seamos como El.

Todos los hombres y todas las mujeres hemos sido creados por Dios para ser como su Hijo, príncipes de la creación y por esta razón tenemos una dignidad particular.

Todos los hombres y todas las mujeres deben ser respectados ya que somos el Tabernáculo, la casa en donde vive Dios en la tierra; llevamos en nuestros cuerpos frágiles el Cuerpo y el Espíritu de Cristo.

La comunión que compartimos en la Eucaristía nos introduce en la intimidad de Dios.

Como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios, así nosotros que comulgamos a la misma Mesa y a la misma Copa, si aceptamos que el Espíritu de Dios nos guie a la verdad completa, podemos transformarnos en un solo Cuerpo, el Cuerpo de Cristo. La fiesta de la Trinidad es la fiesta de la dignidad y de la unidad de las tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La fiesta de la Trinidad es la fiesta de la dignidad y de la unidad de la humanidad creada para ser el Cuerpo de Cristo presente en el universo. Al recibir la comunión, en la Eucaristía, tomemos consciencia de la presencia y de la intimidad con Dios en nuestra vida para que nos transformemos, después de la comunión, en lo que recibimos, el Cuerpo de Cristo.

Amen.      P. Germán
Comments